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La vida nocturna de Berlín no volverá a la normalidad hasta bien llegado el final de 2022, declara la presidenta de la comisión de clubs de la ciudad

berlin escena clubs 2022

Pamela Schobeß, presidenta de la comisión de clubs de Berlín, cree que la escena de salas de ocio nocturnas de la ciudad no volverá a la normalidad hasta bien llegado el final de 2022. Schobeß, quien compagina sus funciones como presidenta de la comisión con la de CEO del club Gretchen, aclaró a Rbb24 que los clubs «son los primeros en cerrar y los últimos a los que se les permite abrir las puertas«. La directiva también añadió que los propietarios de las salas van a requerir ayuda financiera para poder sobrellevar la transición, algo que está sucediendo exactamente igual en nuestras ciudades. Al menos de momento, el apoyo económico garantiza la vida de los clubs berlineses hasta el mes de junio de 2021. Todo lo que suceda con ellos a partir de entonces ya es un misterio.

Bastante alineado en ese mismo discurso, un representante del club Friedrichshain declaró a Resident Advisor que «2021 no promete nada mejor que lo vivido en 2020«. «Lo que conocemos y apreciamos como cultura de club depende de la intensidad, la cercanía, el contacto, las noches embriagadoras, el compartir y el intercambio. No se espera un regreso a las pistas de baile mientras exista una infección exponencial y gente muriendo cada día de COVID-19«.

En ese sentido, la situación vivida en España no difiere apenas nada de lo acontecido en Alemania. Clubes como Razzmatazz, Apolo o Kapital viven mes a mes un asfixiante contexto que les impide encarar cualquier tipo de actividad nocturna con mínimas garantías. Toques de queda, reducciones de aforo y eliminación de barra en cualquier acto musical invitan, por no decir obligan, a que estos garitos tengan que mantener la persiana de la sala bien cerrada. «Nosotros tenemos bastante claro que siguiendo este ritmo de vacunación y con las limitaciones que ha impuesto la Generalitat, hasta septiembre no abriremos«, declara a nuestro medio Albert Riera, socio de la sala barcelonesa WOLF. Añade: “las salas de conciertos y la cultura en general de nuestro país morirán si las administraciones no activan ayudas directas y urgentes para el sector. Eso no se esta produciendo, a diferencia de Alemania, donde sí están llegando esos rescates y se valora la música en directo como un bien cultural a preservar”. Ni el reciente éxito de la prueba PRIMA-CoV concretada en Apolo parece haber ayudado en la reactivación de un sector necesitado, con urgencia, de alentadores «inputs» positivos en forma de apoyos. Gobierno español: abran juego, por favor.

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