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Trent Reznor presenta a The Cure en su ingreso al Rock And Roll Hall Of Fame

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Ayer noche se celebró en el Barclays Center de Brooklyn (Nueva York) la gala de ingreso de 2019 al Rock & Roll Hall Of Fame. Y The Cure, comandados por el carismático Robert Smith, fueron uno de los grandes grupos homenajeados en la velada.

Tal ha sido la devoción, la gratitud y el fanatismo que ha manifestado Trent Reznor al hablar sobre The Cure a lo largo de los años que fue el propio líder de Nine Inch Nails el encargado de presentar a los británicos en dicha ceremonia. El de Mercer aprovechó tamaña ocasión para rendir un emotivo tributo a una de las bandas de su vida con un impecable discurso centrado en el impacto artístico y personal que Smith y cía realizaron en él, y en otros tantos fans, a lo largo de estos últimos 40 años de existencia.

El “speech” de Trent Reznor tanto grabado como transcrito a nuestro idioma:

Buenas noches. Soy Trent Reznor. Esta noche estamos aquí para rendir tributo a una de las bandas de rock más reconocibles y sónicamente únicas del siglo XX. Esta noche The Cure entran en el Rock & Roll Hall Of Fame.

Crecí en una pequeña población de Estados Unidos. Mercer, Pennsylvania, para ser más precisos. Un lugar en el que no existía nada más allá que maizales. Eran tiempos primitivos, tiempos en los que aún faltaba mucho para que aquel milagro llamado Internet llegase para devaluar nuestra maravillosa forma de arte. Incluso en tiempos preMTV, con nada que escuchar en la radio y nada que hacer más allá que soñar y escapar.

Al abandonar mi hogar, llegó el momento de mudarme a la gran ciudad – en mi caso la gran ciudad de Cleveland. Entonces todo cambió. Entonces nos encontrábamos en plena mitad de los años ochenta y solo el hecho de sintonizar la emisora de radio universitaria consiguió que explotase mi cabeza generando un ilimitado número de posibilidades. Este fue mi bautizo en el mundo de la música alternativa y underground, sonidos que acabaron detallando lo que Nine Inch Nails iban a acabar siendo.

Uno de los aspectos más importantes de haberme arrastrado fuera de casa fue esta marea sonora que me llevó a escuchar a The Cure por primera vez. Inmediatamente noté como esta banda se hizo conmigo. El primer álbum que escuché fue “Head On The Door”. No había escuchada nada igual antes, y recuerdo sentir en mi cabeza como toda aquella oscuridad volvía a mí a través de los altavoces. Me voló la cabeza. Era como si esa música había sido compuesta para mí. He pasado toda la vida sufriendo por el hecho de sentir que no encajaba o que no pertenecía a ningún sitio, algo así como me sucede ahora. Al escuchar esto, de golpe sentí esa conexión, por lo que ya no podía sentirme solo en este mundo. Esa fue una de las cosas que encuentro tan únicas y especiales del poder albergado por la música.

No era solo el sonido o las palabras o la presentación, en la que todo estaba enlazado con los instrumentos más exquisitos, no. Era la voz de Robert Smith. Esa voz, capaz de crear un amplio rango de emociones que iban desde una expresión de rabia, tristeza y desamparo a una de belleza, fragilidad y felicidad. Puede que suene algo naïf pero no fue hasta que escuché “The Head And The Door” que no me había percatado que era posible componer sobre ideas tan profundas, pero siempre haciéndolo desde un contexto integrado por canciones que funcionasen e incluso llegasen a sonar en la radio, cambiando las reglas desde dentro.

En fin, escuché ese día sin parar hasta que me hice con los “grooves” del vinilo y entonces trabajé para brindarlos de vuelta. Fue un rico e importante catálogo musical el que me estaba esperando.

El grupo que iba a acabar siendo conocido como The Cure se formó en 1976 en un suburbio de la pequeña población inglesa de Crawley, un lugar del que todos sus miembros querían huir. Eran cuatro chicos imaginarios: Robert Smith, Lol Tolhurst, Michael Dempsey y Pearl Thompson, a los que “energizaron” tanto la explosión del punk que estaba aconteciendo en Londres como la fuerte afluencia psicodélica que venía de América.

Tras cambiar de formación en varias ocasiones, y a su vez vivir períodos de post punk y new wave, la banda entró en 1980 como uno de aquellos grupos que iban a definir la música, la actitud y el “look” de la década que se avecinaba. El cantante, guitarrista y compositor Robert Smith, el bajista Simon Gallup y el batería Lol Tolhurst presidieron un trío de álbumes – “Seventeen Seconds”, “Faith” y “Pornography” – que acabarían ayudando a materializar aquello que conocemos como gótico o rock alternativo.

Cuando todo el mundo parecía estar preparado para saltar a aquel nuevo sonido que The Cure estaba descubriendo al mundo, ellos ya estaban mudándose a otros pastos. Robert Smith mostró al mundo que podía dar mucho más que algo meramente monocromático. Él grabó una serie de canciones que acabarían postulándose como grandes hits en el mundo entero. Hits que aún a día de hoy son considerados clásicos. Los 13 álbumes que han grabado a lo largo de estos 40 años son un testamento de su infinito poder e imaginación artística.

Pese a crear desafiante música que lidiase con las temáticas más imponentes, su impacto fue gigantesco. Ellos vendieron buena parte de “a quién le importa los millones de discos vendidos” y fueron una pieza vital en los géneros de post punk, new wave, goth, rock alternativo, shoegaze y post rock. Han sido y dejado de ser algo de moda tantas veces a lo largo de estas últimas cuatro décadas que al final han acabado trascendiendo la moda ellos mismos. Pese a que puede ser algo oportunista decir esto en 2019, este caso no fue siempre así. Su dedicación de expandir los límites sónicos y artísticos al crear música durante años y años no siempre fueron recompensados con buenas críticas por parte de la prensa. Pero ellos jamás dejaron de atraer a una pasional, inteligente y leal fanbase que siempre supo la verdad: The Cure eran una de las bandas de rock más únicas, más brillantes, más excelentes que el mundo ha conocido.

Se entiende que muchos músicos tiendan a diferir de sus cultivadas personas de una manera u otra. Pero desde mi forma de ver las cosas, Robert Smith proviene de cierta contexto extremadamente raro. Él es un Robert Smith auténtico al 100% que vive al 100% una forma de vida “Robert Smith”. Él empleó eso para crear un mundo autocontenido. Es un sonido, es una apariencia, es una vibración, es una estética en la que los fans suelen sumergirse cuando lo desean. Es un mundo personalizado para cualquier persona que haya soñado con escapar.

Debería hacer una confesión en este punto. Creo que es justo para mí el admitir que he sido, digamos, ambivalente sobre la existencia de ciertas galas honoríficas, Quizás he tenido el hábito de cuestionar sus motivaciones con cierto grado de cinismo. De hecho recuerdo distintivamente decirme a mí mismo, entre otras cosas, lo siguiente: ¿cómo podían tomar una ceremonia de entrega de premios en serio si abren las puertas a X, Y o Z y no admiten a The Cure? Hace no mucho recibí una llamada que no esperaba y, bien, aquí estamos. Dejémoslo en que jamás he estado más contento de comerme mis palabras como ahora.

Tras el excelente discurso ofrecido por Reznor, The Cure se subieron al escenario para interpretar varios temas en vivo, como ‘Shake Dog Shake’, ‘A Forest’, ‘Love Song’, ‘Just Like Heaven’ y ‘Boys Don’t Cry’. Vídeos de las actuaciones:

Pablo Porcar
el autorPablo Porcar
Fundador y editor de Binaural.es. En busca constante de aquel "clic" que te haga engancharte a un artista o grupo nuevo durante semanas y semanas. Mi Twitter personal: @pabloporcar

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