Promesas

Boye: te queremos pero no eres nadie

Como todo artista que se precie hoy día, BOYE llega al mundo con los bolsillos cargados de autoconsciencia: pocas veces el nombre de un EP había venido tan bien para titular su propia reseña. Aunque, todo hay que decirlo, «BOYE, te queremos pero no eres nadie» no es un EP al uso. El proyecto musical del actor y cantante David Menéndez es más bien, por ahora, una colección construida ladrillo a ladrillo mediante singles de temáticas y estilos muy distintos entre sí. Éstos se van presentando separados en el tiempo con su vídeo y su portada, manufacturados en espíritu colaborativo por diferentes creadores, y es justamente esta variedad de sentimientos internos e interpretaciones externas la que nos permite ver en el conjunto un retrato poliédrico.

En seguida vemos en BOYE a un rapero que no quiere ser como todos los raperos pero que bebe de sus referentes. Un artista que, en el presente de Instagram, quiere poder ser profundo sin renunciar a juguetear con lo banal. Es por ello que, sin despeinarse, puede arrojarnos un concepto del calibre de ‘Chocotetas’ y a continuación navegar entre la humanidad, la ternura y el enfado en ‘Un niño’. La primera juega como una carta de presentación reminiscente de la mítica ‘Weapon of Choice’ de Fatboy Slim; la segunda echa mano de una notable ingeniería lírica para articular una nana sombría sobre la desgraciadamente ubicua imagen de “un niño tumbado en la orilla del mar, comiendo tierra salada justo en la línea delgada entre la arena y la mar”.

La producción musical de Arnau Vallvé (batería de Manel) muestra una polivalencia ejemplar, y luce especialmente en ‘Sexo y sopa’, tercer single recién salido del horno: una progresión de acordes de piano que es tentador calificar de jamesbondiana, riqueza de texturas, coros etéreos y detalles que son pura elegancia como los contratiempos tictaqueantes que entran ante la mención de los relojes. La pieza, impregnada del magnetismo del verso “se me olvidó decirte que yo no quería estar allí”, viene acompañada de un videoclip-cortometraje de lujo firmado por Iván Morales que aprovecha su estructura sinuosa para glosar, expandiéndola, su fuerte carga de aprendizaje emocional.

Dos temas más de esta primera tanda tienen que salir en los próximos meses (hoy ha llegado por sorpresa ‘Sexo Y Sopa’), pero algo nos dice que el de BOYE será un concepto en movimiento. Las canciones pueden formar grupos (en discos, en recitales, en lo que sea), pero cada una contiene su mundo, y entre todas construyen un universo en expansión que sin duda tiene forma de casa. Es posible que, en medio de todo este cosmos donde cada pieza es de sí misma, BOYE no sea nadie. Pero ya tenemos claro que le queremos.

Similar a: Childish Gambino, Locoplaya

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