Promesas

Hilary Woods: el nocturno embrujo barroco de Dublín

Tiempo atrás conté con el honor de entrevistar a William Fitzsimmons, cantautor cuyo folk se caracterizó en sus inicios por un pesimismo dotado de cierta carga melancólica. Su primerizo ADN musical estaba íntimamente ligado a sus vivencias; hasta 2010 los álbumes presentados por el de Pittsburg estaban íntimamente ligados a catárticos momentos personales. «Goodnight» (2006) se inspiraba en el divorcio de sus padres, y su tercer LP, «The Sparrow And The Crow», bebió temáticamente de la ruptura sufrida al separarse de su primera esposa. En un punto de la agradable conversación, William confesó tener pavor a componer en estado de absoluta felicidad. El motivo era bien sencillo: el estadounidense estaba acostumbrado a concebir temas amparado bajo cierta penumbra sentimental. De hecho lo estaba tanto que la idea de extraer néctar creativo en tiempos prósperos le parecía prácticamente una quimera.

No he podido evitar recordar aquella charla al escuchar por primera vez los dos nuevos temas del álbum debut de Hilary Woods. No precisamente por su textura musical, sino por el contexto vital que derivó en la producción de dicho material. La irlandesa, afincada en Dublín, grabó los cortes del disco en un estudio configurado de forma doméstica. Consiguió montarlo sin contar con apenas un duro en un apartamento abandonado. El piso en cuestión contaba con dos habitaciones. Hilary guardaba su equipo musical en una, mientras que en la otra la artista hacía vida diaria con su hija. Tanto las frecuentes visitas de los representantes del banco, instando a las dos a marcharse de la morada, como la ansiedad inherente a ese período vital acabaron empapando de cierta sensación de luto a los dos primeros cortes de «Cult» (a la venta el próximo 8 de junio).

Pese a haber trabajado con JJ72 en el pasado, e incluso haber concebido un par de EPS en solitario («Heartbox EP», «Night»), la irlandesa parece haber empezado a generar ruido ahora con ‘Black Rainbow’ e ‘Inhaler’. Se trata de dos atmosféricas piezas de sobria tez dreamy situadas a medio camino de las crudas baladas de Marissa Nadler y el expansivo sonido barroco de Anna Von Hausswolff. ‘Black Rainbow’ se inspira directamente en la tétrica obra de Badalamenti, mientras que la densidad palpable en ‘Inhaler’ nos remite a los recovecos más lobregos del «The Miraculous» de Von Hausswolff.

El conocido sello Sacred Bones ha apostado todas sus cartas a este proyecto, y al menos de momento la cantante parece estar correspondiendo con tesón, savoir faire y exquisito gusto melódico. No hay mal que por bien no venga, ¿verdad Hilary?

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Similar a: Marissa Nadler, Grouper, Anna Von Hausswolff

Pablo Porcar
el autorPablo Porcar
Fundador y editor de Binaural.es. En busca constante de aquel "clic" que te haga engancharte a un artista o grupo nuevo durante semanas y semanas. Mi Twitter personal: @pabloporcar

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