Promesas

Indigo De Souza: Encontrando el amor en cualquier forma

indigo da souza

La primera vez que la música entró en contacto con el espíritu existencialista y lánguido de esta joven cantautora de Carolina del Norte fue a sus 9 años, cuando su madre puso en sus manos una guitarra con la intención de que ésta le sirviera de llave a un mundo paralelo que le alejase de su galopante timidez y de su zona de confort. Irónicamente, Indigo De Souza acabó usando esta herramienta social para escribir canciones desgarradoramente solitarias y lúgubres, pero que a su vez han servido para conectar con toda una comunidad honesta y genuinamente emocional.

Como tantos otros jóvenes de su generación, De Souza siempre vio su entorno cercano como un agujero sin cultura ni inspiración del que algún día ansiaría escapar. Es la edad, sin embargo, la que con azarosa intensidad ha acabado haciendo que la estadounidense valore con más objetividad los pros y los contras de su Spruce Pine natal, pues son sus montañas donde encuentra el refugio primordial para reconectar con sus raíces y protegerse del ruido y la toxicidad social.

Sin duda, un complemento asociado al valor catártico que su obra, melancólica e introspectiva, es capaz de ofrecer. La de Asheville jamás concibió no ser una artista musical, pues es en esta disciplina en la que ha hallado los útiles necesarios para explorar las diferentes aristas de su conmovedor y hondo imaginario. Sirva así su LP de debut, “I Love My Mom” (Saddle Creek, 2018) como una introducción a éste, con un catálogo de experiencias vitales donde revisita el desamor, la nostalgia, el sexo esporádico y vacío, el ghosting, la salud mental y la irremediable adaptación al diligente y convulso ritmo de una sociedad que ni para ni descansa.

Tras ese demonio exorcizado que fue su carta al mundo en diez pistas y a sus 23 años, percibe ahora estar más que nunca en sintonía con su potencial artístico. Con una banda estable y compuesta a partir de viejos amigos de instituto (Owen Stone, Ethan Baechtold y Jake Lenderman), Indigo ha conseguido encontrar el contexto que le permite dar salida a su torrente creativo, así como obtener el equilibrio profesional necesario para continuar fluyendo. La experiencia de su primer álbum le ha ofrecido la oportunidad de entender cómo es trabajar con otros artistas y le ha permitido evolucionar a unos niveles vitales que explican y justifican su actual proyección.

No ha abandonado las guitarras ligeras ni el sucio sonido grunge y garajero con rémoras a los 90s que tanto le ha caracterizado desde sus primeros trabajos, pero sin duda la artista de la costa Este americana está experimentando con enfoques nuevos que transitan entre el funk y el pop más melódico, exhibiendo así algunas de sus influencias menos explotadas hasta la fecha (Frank Ocean, SZA…), además de un optimismo inédito que hace por aflorar entre sus particulares fantasmas. Confiesa que el amor y el apoyo de la comunidad artística que se ha creado alrededor de su proyecto son el auténtico motor que la empuja a circular en esta dirección que ahora, con su segundo disco de estudio “Any Shape You Take” (Saddle Creek, 2021), ansía desengranar.

La de Indigo De Souza es una mirada cristalina que nos devuelve historias de romances disfuncionales y turbulentos sobre los que reflexionar y sanarnos. Un ejemplo de una generación sin objeciones ni reparos a la hora de llorar, sentir, percibir el dolor y reconocer todas esas emociones que envuelven y acompañan la pérdida, pero que también vive de la esperanza de llegar a encontrar el verdadero amor en cualquier forma.

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Similar a: Big Thief, Frankie Cosmos, Soccer Mommy.

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