Promesas

Inquietud, belleza y texturas pop en la ópera prima de AMBRE

El 14 de febrero vio la luz ‘Nunca pasa nada’, primer álbum de AMBRE, banda madrileña de rock psicodélico que ya dio que hablar en 2018 con su espectacular EP ‘Mercury Man’, con el cual rodaron por las tablas de Monkey WEEK, Arteficial o Swatch Cities defendiendo un directo complejo, variado y con mucho que ofrecer. Ahora, dos años después, vuelven renovados, inquietos y en castellano.

La cuestión de la que parte el primer largo de la banda es compleja: ¿cuál es el papel del individuo y su responsabilidad dentro de la generación a la que pertenece, en una realidad marcada por la postverdad, las redes sociales, la proyección y el consumismo irresponsable? Da un poco de ansiedad pensar en todo esto, pero con una buena base de rock, algo de electrónica y mucho pop casi da la sensación de que podemos llegar a reconciliarnos con el mundo en que vivimos.

‘Sólo conmigo’ y ‘Me siento tan moderno’ fueron los dos adelantos con los que la banda abrió el apetito a sus seguidores, allá por diciembre y febrero, respectivamente. En el primer caso, con una entrada estrepitosa y chirriante, AMBRE nos descubrieron una balada de desamor llena de matices y subidones, partes melódicas y algo de bajón, sobre todo en la letra, al fin y al cabo en esto del rock siempre mola un poquito de melancolía. Con ‘Me siento tan moderno’, pese a ser tal vez uno de los temas más críticos del disco, el mensaje se deja llevar por una melodía bailonga y muy agradable, sin esos giros estridentes de riff de guitarra a los que nos tienen acostumbrados. Del resto del disco, destacar sobre todo cortes como ‘Los Corales’, tal vez el más psicodélico del álbum, o el increíble ‘Sangre’, donde la banda se sumerge en la electrónica y el sintetizador, pariendo una pieza genuina, con matices de disco y textura pop, una suerte de conjunto que, en solo once cortes, navega por los entresijos de la sociedad del ahora desde una perspectiva íntima e visceral.

‘Nunca pasa nada’ ha sido producido en El Invernadero de la mano de Brian Hunt y masterizado por Javier Roldán. El resultado final es un cóctel de synth pop, disco funk, electrónica y reminiscencias jazz en sus armonías. Referencias como MGMT, Parcels o Mndsgn asoman en gran parte del disco, en el que exploran sonidos más contemporáneos, rítmicas, colores y texturas pop, con baterías electrónicas y sintetizadores como nexos de unión. Y lo más importante: el salto del inglés al castellano como lengua vehicular, algo que, aun suponiendo un tremendo riesgo para la banda, han sabido manejar sin necesidad de perder su registro, eso que les diferencia del resto.

El ‘artwork’ de la portada, por otra parte, está firmado por María P. Trillo y Maider, y da buena fe de su contenido. Mientras que las formas resultan un tanto inquietantes, esa figura que aparentemente hastiada pierde su mirada en el techo de la habitación, los colores (las melodías) penetran en los sentidos como una droga psicodélica, armonizando un contenido que, como ya he apuntado, es ácido, crítico y, ante todo, tremendamente bello. Con AMBRE ocurre lo que con algunas obras conceptuales: en un primer momento, tras el primer impacto, confunde un poco todo lo que ves, pero en cuanto consigues aislar los elementos que lo componen, y estos cobran sentido, todo encaja y es hermoso.

Facebook

Similares a: MGMT, Parcels

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.