Promesas

Miya Folick, el pop clásico que mira sin miedo al futuro

Miya Folick

Todo lo presentado en el DNI (y también en el ADN) de Miya Folick resulta sumamente hipnótico. De ascendencia ruso-japonesa, la artista fue criada en un ambiente budista en Santa Ana (California). A diferencia de la mayoría de sus amigos, ella dejó de lado el fanatismo “indierockero” en favor del cálculo. “Me gustaba conseguir mejores notas que los chicos” – comentó a Pitchfork en 2018. También le atraía el canto coral clásico, algo que llegó a estudiar con un galardonado profesor y que le llevó a entender su voz como un instrumento. Esa idea, tan necesaria y “mindblowing” para un “teenager” al uso, le agradó tanto que, poco después, decidió abandonar la idea de hacerse actriz para agarrar la guitarra y volcarse a expandir sus conocimientos musicales.

De sus primeros pinitos en el cuarto arte salió el material incluido en “Strange Darling”, un pequeño EP de seis piezas estrenado en 2015 en el que la compositora californiana marcó el punto de salida de un pop directo, clásico, sobrio y refinado que iba a acabar sirviendo como base de su portentoso sonido. Como ligera expansión de aquello llegó en 2017 “Give It To Me”, pero lo cierto que la rubrica a su firma personal no llegó hasta 2018, año en el que Miya sorprendió a propios y extraños con un álbum debut – “Premonitions” – dotado de singles que recuperaban aquel tono adictivamente coreable presentado en algunos hits de Lorde, Skött, Taylor Swift o los cortes menos cyberpunkeros de Imogen Heap. El tema que da nombre al LP es una prueba viva de dicha relación.

No se queden solo con ‘Premonitions’, o por defecto con ‘Cost Your Love’ o ‘Thingamajig’ como únicas pruebas palpables de cierto estado de gracia creativo. Entre los mejores y más gloriosos cortes de Miya Folick también ubicamos ‘Malibu Barbie’, pieza estrenada hoy mismo por la artista en la que ella batalla contra los cánones estéticos del siglo XXI. “Crecí con una madre que extrañamente hacía uso del lenguaje de la belleza. Ella ni tan siquiera hablaba de sí misma en términos de bella o fea. No necesitaba un cambio para sentir más interesante. Por lo que acabé aprendiendo sobre ese tipo de lenguaje a través de profesores, compañeros de clase o medios como Internet. ‘Malibu Barbie’ es una exploración sobre lo que es ser una mujer para mí” – aclara Miya al hablar sobre el contenido de su nuevo single. “Es el ir en busca de un ideal. Es el darse cuenta de que puedo ir al extremo de buscar una perfección física, darme la vuelta y entender que no he cambiado. Aún siento que estoy anhelando y buscando por algo que vaya más allá“.

‘Malibu Barbie’ es una prueba tangible y anacrónica de que Miya Falick es cantar en la ducha. Es soñar con tener un minuto de gloria un sábado noche en la tarima de una discoteca de moda. Es esbozar una sonrisa pese a que el lagrimal esté empapando tus mejillas. Es ir a contracorriente. Miya Folick es sí. Miya Falick es no. Y Miya Falick es ambas opciones a la vez. Esa es la magia (humildemente) revolucionaria enarbolada por esta chica. Imposible no rendirse a ella.

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Similar a: Lorde, Skött, Imogen Heap, Lykke Li

Miya Folick estará en directo tanto el sábado como el domingo del Primavera Sound 2019.


Pablo Porcar
el autorPablo Porcar
Fundador y editor de Binaural.es. En busca constante de aquel "clic" que te haga engancharte a un artista o grupo nuevo durante semanas y semanas. Mi Twitter personal: @pabloporcar

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