Promesas

Renée Reed: anacrónico folk de linaje cajún

renee reed

Aquello de «tal palo, tal astilla» encaja como anillo al dedo a la hora de referirse a la vida Renée Reed, nuestra buena protagonista del día. El concepto de «herencia» siempre ha estado presente en la trayectoria personal de la de Louisiana: desde bien pequeña, Renée disfrutó de las «jams» de su abuelo Harry Trahan, un acordeonista contrastado, en una tienda familiar. También de los directos de su tío Revon Reed, uno de los músicos más legendarios de una cultura, la cajún, a la que siempre ha pertenecido la cantautora veinteañera. Como sintiéndose un testimonio intergeneracional, Reed agarró esos registros autóctonos, y esa paleta de colores tan marcada, para formar una banda local (Shrugs) junto a algunos compañeros de instituto. Tras girar por garitos de Lafayette, Nueva Orleans y Austin, y enriquecerse al asistir a masterclasses musicales como la de folk impartida por Richard Thompson en los aledaños de Woodstock, esta menuda artista se lanzó a explorar sus posibilidades en un formato en solitario. Allí surgió el fuego y también la magia de un tono intrínseco, propio y 100% formado que, mirando a Francia con el rabillo del ojo, irradia calor desde zonas pantanosas de Nueva Orleans.

Primeros singles como ‘Out Loud’ o ‘Until Tomorrow’ ejemplifican perfectamente un sonido ensoñador que supura lo-fi, bebe apartes iguales de François Hardy y Adrianne Lenker (Big Thief) y se erige como (necesario) antecesor de lo concretado por Scott Matthews en la pasada década. O, en su defecto, por una Hope Sandoval (Mazzy Star) alejada de terrenos «shoegazianos». La v.2.0, sin embargo, ha llegado con la reciente ‘Fast One’, y unas texturas «dream-fi folk» que nos hacen creer en la «chance» de que Serge Gainsbourg llegase a pisar en algún momento la Catedral de San Louis.

Estos tres cortes, sin excepciones, servirán como esqueleto de «Renée Reed», álbum debut que nuestra «promesas» del día editará el 26 de marzo, bajo Keeled Scales, casa discográfica de Katy Kirby y… Buck Meek. Sí, el compañero de fatigas de Adrianne Lenker en Big Thief. Estaba claro que el concepto «azar» no aparece en la ecuación: en el milimétrico caso «Renée Reed» todo rezuma un aroma familiar, todo acaba quedando en casa. Esto acabará como los seis grados de separación de Kevin Bacon, ya verán.

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Similar a: Françoise Hardy, Scott Matthews, Hope Sandoval, Adrianne Lenker

Pablo Porcar
el autorPablo Porcar
Fundador y editor de Binaural.es. En busca constante de aquel "clic" que te haga engancharte a un artista o grupo nuevo durante semanas y semanas. Mi Twitter personal: @pabloporcar

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