[Crónica] DCode 2013 en Madrid (14 de septiembre)

Madrid también quiere festivales de verano y la tercera edición del Dcode en el campus de la Universidad Complutense lo confirmó con creces. La organización apostó en 2013 por concentrar las dos jornadas de los años anteriores en un único día y hubo respuesta: 25.000 espectadores y todo el papel agotado.

En lo musical, llegamos a tiempo para ver el sprint a meta del ecléctico John Grant y nos acomodamos, ya debidamente, para presenciar el show de L.A., la primera propuesta nacional consolidada. El mallorquín Luis Albert Segura ocupa un lugar curioso en el panorama patrio. Nada en el rock a la antigua usanza pero está penetrando en el gran público, aprovechando la autopista abierta básicamente por los The Black Keys. Y como se pudo apreciar sin ir más lejos en ‘Under Radar’, la cosa funciona.

Los baleares aprovecharon la marea que llegó pronto para ver Love of Lesbian. Los catalanes provocan opiniones bipolares desde su salto al campo del indie mainstream (menudo palabro) y su presencia en todo festival habido y por haber. Pero no se le puede negar a Santi Balmes que es un personaje que se crece en directo. Buscó la interacción festivalera con un público que llegaba entregado. Ya fuera con la archiconocida ‘Club de fans de John Boy’ o en temas más como esa oda al autoestima llamada ‘Me amo’ o la inclasificable ‘Algunas plantas’. Algo tendrá el agua cuando la bendicen…

En el turno para Foals, el primer cabeza de cartel foráneo, quedó un regusto decepcionante. La banda de Oxford ha superado el efecto hype de aquel ‘Antidotes’ que hace casi seis años les puso en solfa, con una evolución al alza en el estudio. Pero el sonido en el campo de Cantarranas les hizo parecer abotargados. Pecado capital en temas como ‘Inhaler’ o ‘Providence’, que exigían un punto más de fuerza bruta. Se camufló mejor en momentos de calma como ‘Spanish Sahara’ o bailables como ‘My number’. Una pena porque apuntaban a ser los ‘tapados’ (valga el argot ciclista) de este Dcode 2013.

El análisis de qué es lo que había faltado por encajar en la banda de Philippakis duró únicamente los diez minutos que tardaron Vampire Weekend en salir bajo su floreado telón de fondo. Los neoyorquinos acudían a la cita con el mejor álbum reciente de entre todos los cabezas de cartel. Y se alzaron como los indiscutibles vencedores. Donde Foals no sonaron convincentes y Franz Ferdinand iban después a verse lastrados por un material actual sin garra, Ezra Koenig y compañía pusieron el punto de exquisitez a la cita madrileña.

Su ‘Modern Vampires of The City’ figurará por derecho propio entre lo mejor de 2013 (además bien alto) y no pierden ese halo de madurez en directo. Sí, se bailó en el abarrotado campus complutense con hits de dominio público del calibre de ‘A-Punk’, ‘Oxford Comma’, ‘Horchata’ o ‘Cousins’… Todos. Pero ahora suman capacidad para emocionar. Como en ‘Step’. De una belleza clásica, emotiva es quedarse corto. El público se abrazaba entonando el “I feel it in my bones…”. Si a eso se le añaden preciosidades del nivel de ‘Obvious Bycicle’ y ‘Ya Hey’, es imposible negar la evidencia de que Vampire Weekend están varios pasos por delante del 90 por ciento de los grupos de su generación. En el estudio y en el escenario. Y que dure.

Tras este festín para los oídos, Amaral llevaba todas las de perder. Más allá del debate que pudiese implicar su presencia en el cartel, el show de Eva Amaral y Juan Aguirre era el único del año y dio sensación de fallido. Muy volcado en su flojo ‘Hacia lo salvaje’, mientras su voluntariosa cantante le dedicaba una canción a Vulcano, el último toro de la Vega lanceado, optamos por ver el último tramo de Reptile Youth. Unos 4.000 festivaleros se habían acercado al escenario más pequeño y no erraron. En plena medianoche con luna tenebrosa, los daneses soltaron su vena gamberra y electropunk. Su cantante Mads Daamsgard y el bajista Esben Valloe ya habían dado cuenta de unos cuantos cocktails premium en la zona de prensa y montaron un fiestón. Mads se lanzaba una y otra vez al crowdsurfing mientras el público gozaba con ‘Speeddance’, su tema emblema. Elección idónea para las horas brujas de un festival veraniego…

El ambiente ya estaba en su punto para el grupo más festivalero del día, Franz Ferdinand. Uno no puede dejar de sentir simpatía por estos escoceses. Su debut en 2004 y especialmente ‘Take me Out’ fue la banda sonora a muchas de las farras universitarias descontroladas de los que hoy rondamos la treintena (por arriba o por abajo). Pero allá por 2005, se perdieron. Un espectador a mi lado lo clavó: “Los vi en sus primeros años y han perdido mucho empuje“. Valga para ilustrarlo ‘Love Illumination’, quizás la peor colección de tics que ya habían patentado ellos mismos como ‘sonido Franz Ferdinand’ desde hace nueve años. Un revival de un revival… Menos mal que siguen teniendo repertorio de emergencia. Como ese seductor y macarra ‘Do you want to’, hábilmente puesta en la tercera posición del setlist (Kapranos sabe lo que se hace). O ‘This Fire’, aunque más que “quemar la ciudad” se quedó en fuegos artificiales.

El cierre para un servidor (las almas más entregadas tuvieron sesión final de The Warriors) lo pusieron Capital Cities. Más allá de su single pelotazo, ‘Safe And Sound’, que les salió bordado, el dúo californiano (quinteto en su versión live) alumbrado por Sebu Semonian y Ryan Merchant fue la otra sorpresa agradable. Su dance pop hunde raíces en lo más hortera de finales de los ochenta e inicios de los noventa. Semonian, con su barba a lo ZZ Top, y sus compadres con beisboleras blancas. Y unas enormes gafas de sol como iluminación de escenario. El mejor ejemplo fue ‘Farrah Fawcett Hair’ con su “Regreso al Futuro II, Daniel Day Lewis… lo sabes cuando lo ves, como Michael Jackson en Thriller, como el pelo de Farrah Fawcett… es buena mierda”. Era inevitable alguna versión y sorprendieron con una ralentizada ‘Saturday Night Fever’ de los Bee Gees. Qué gozada.

Dcode cerró su tercer año con un sold out y la sensación de que ha encontrado una vía muy rentable, conjuntar bandas con nombre y accesibles al gran público en un entorno urbano. Como dijo la organización durante la rueda de prensa, “Madrid se merece un festival grande porque otras ciudades grandes lo tienen”. No les falta razón…

Texto | Carlos Forjanes
Fotos | Maite Nieto

 

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4 comments
  1. Muy en contra de lo que comentáis de Amaral… más allá de que os fuerais a Reptile Youth, que era mi idea inicial, dieron un pedazo de concierto, yo no me pude mover para ir a verlos. Y no soy nada nada nada fan de ellos. Eva tiene una presencia imponente y un directo perfecto. Más allá de gustos, lo último que diría de ese concierto es que fue “fallido”: estaba hasta la bandera y la gente respondió.
    Con el resto más o menos de acuerdo (yo pienso que Vampire Weekend se quedaron un poco cortos de pila, pero…), aunque echo en falta un poco de crítica a la propia organización del festival: ¿fui la única a la que le pareció una basura? Vi ochocientos puntos criticables…

  2. No he estado en este festi, pero sinceramente pienso que se debería dar más valor a grupos como L.A. y ese tipo. Vampire Weekend lleva tooooodo pregrabado en su ordenador. Suenan guitarras que no se tocan, voces que nadie canta o ritmos de batería de la nada. Espero que la gente se de cuenta poco a poco que grupos de este tipo (incluso Two Door Cinema Club) debería currarse un directo propio de su sonido en estudio.

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