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[Crónica] Festival H-TITUD (9, 10 y 11 de junio, Vidreres, Girona)

Vaya por delante mi más sincera enhorabuena a los amigos de la promotora Soroll por el éxito rotundo de la segunda edición del festival H-Titud (léase en catalán, actitud). Porque, a pesar de una climatología adversa, con los nubarrones siempre amenazando, consiguieron aunar un muy buen ambiente y buenísimas bandas bajo la carpa situada al lado de la piscina municipal de Vidreres. Y, sinceramente, con unos precios tan populares (15 euros el abono para los dos días) no podemos pedir nada más.

Con un cartel muy compensado y un sello sonoro particular, este festival debería situar el pequeño y tranquilo pueblo de Vidreres (Girona) en el mapa del rock alternativo nacional en los próximos años. Tiempo al tiempo.

Aliment fueron los encargados de abrir la velada y desde el primer momento pusieron toda la carne en el asador, con mucha actitud y haciendo de la intensidad su mejor arma. Sin más. Todavía con los graves retumbando en nuestro pecho, el combo (Lo:Mûeso) saltó al escenario para repasar los temas más granados de su ya abultada discografía, manejando las distorsiones y dinámicas a su antojo. Muy grandes en directo, que es donde realmente acojonan. Como los madrileños Nothink, quienes presentaron nuevamente su tercer y espectacular largo, Hidden State, sin perder de vista hitazos anteriores como ‘Polaroids’ o ‘Kill! Kill! Genocide’ que hicieron las delicias del respetable, muy atento a los movimientos del trío. En pocas palabras, ni pizca de desperdicio y, para variar, con un Juan Blas impresionante llevando la voz cantante en todo momento. Sin menospreciar, claro está, la base rítmica que conforman Álex y Mike, dos músicos quizás menos pirotécnicos pero de absoluta fiabilidad y rotunidad.

Los Betunizer son otra historia. Muy máquinas juntos y por separado. Un lujazo escucharlos y verlos tocar. Boquiabiertos nos quedamos con estos veteranísimos músicos. Los valencianos de Bcore dispararon sin contemplaciones los temas de su debut con el sello catalán y nos dejaron con cara de gilipoyas. ¿Era posible todo eso? Algunos todavía alucinamos… Y entonces llegaron Zeidun, que juegan otra liga. Ni la Champions, ni la Europa League. Se lo pasan bien y con eso tienen más que suficiente. Y nosotros, en el foso, disfrutando también como enanos con los temas de pop punkerizado y demás paranoias de Joan Colomo y compañía. Inconsistentes, volátiles, pero muy entretenidos. Y después de los aceleradísimos Furguson, en plan bailongo, la sesión de Dj Waiem que, nos consta, es siempre un festival. Servidor estaba ya en el sobre, cargando pilas para una segunda jornada de conciertos que se presentaba muy potente.

Y así fue. El H-Titud comenzaba el sábado con Fosc y Joan Colomo, que provocó carcajadas y sing alongs desternillantes. Un showman, mejor artista. Para mí, un genio que deberíamos tomarnos muy en serio. Un receso y era el turno de los más cañeros de todo el cartel, los metaleros The Human Ashtray, que destaparon la caja de Pandora con unos riffs demoledores, un doble bombo bestial y un pedal sacando humo mientras se ponía el sol. Buen inicio. Y tras la apisonadora los punkarras The Capaces, algo así como los hijos bastardos de Lemmy Motorhead y Texas Terri. Este cuarteto de Barcelona, que en los próximos días sale de gira por la costa oeste norteamericana, la lió al máximo sobre las tablas, interactuando y provocando como nadie, con su felina frontwoman repartiendo agua y cerveza a diestro y siniestro. Muy punk, sí señor.

De Willis Drummond he leído que son una mezcla entre Fugazi y AC/DC, y no se me ocurre una mejor comparación. Dicho queda. Otro gran descubrimiento para el que escribe, con temazos veloces y festivos, también épicos y  rozando el stoner como ‘Instantiak’, tema que da nombre al trabajo que allí presentaban. Cerraron con una versión de Neil Young y todo el público entregado, coreando, puño en alto. ¿Los nuevos Berri Txarrak? Por ganas y calidad no será.

Porque calentaron al personal a tope y entonces saltaron los surferos australianos Hard-Ons, con medio trabajo hecho. Pero estos bestias tampoco no dieron tregua, a una velocidad sin rival, melódicos pero con dos pelotas como dos barriles de cerveza. Todavía insultantemente jóvenes pero unos clásicos ya de la escena punk rock que desde aquí reivindicamos y te recomendamos.

A eso de la media noche, los canarios This Drama dieron otra lección de punk rock. Con su rollo modernete, muy yankee, eso sí. Y eso que sufrieron (y sufrimos) un sonido saturadísimo que restó muchos puntos a su repertorio. Sin detalles, todo visceralidad. Pero la entrega de la banda encabezada por el imponente Asdrúbal (¿medirá dos metros?), que no paró de liarla con el micro, fue suficiente para que la gente se dejara llevar, hiciera crowd surfing y montara un buen pollo en el foso. De los Afghanistan Ye-ye’s, esos locos de La Roca, poco podemos contaros porque nuestro cansancio pudo más. Con This Drama echamos el resto y el que escribe ya no podía más. Nos hacemos viejos, sí, pero el año que viene repetimos en Vidreres. Segurísimo.

Fotos: Luis Benavides

Luis Benavides

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