[Crónica] Nada Surf en Barcelona (Sala Apolo, 19 de febrero de 2012)

La tarde de un domingo puede ser algo tristona, más aún en este invierno especialmente frío acuciado por los recortes y las reformas. ¿Qué puede darle la vuelta y convertirla en una alborozada celebración rezumante de buena música y buen rollo? Un directo de los Nada Surf, así es. La feliz transformación tuvo lugar ayer en la sala Apolo de Barcelona en lo que fue la última cita de su gira española antes de embarcarse por esta Europa que tantos disgustos nos está causando últimamente. Pero qué lejos queda la Merkel, la Soraya y todos sus deprimentes secuaces, cuando Matthew Caws, Daniel Lorca y Ira Eliot ─acompañados, tal y como ya hicieron el año pasado, de Doug Gillard de Guided by voices y Martin Wenk de Calexico─ irrumpen en el escenario y, entre guitarrazos y estribillos contagiosos, nos hacen sentir jóvenes e invencibles de nuevo.

Como siempre, suenan más cañeros bajo los focos aunque, de todos modos, su último disco “The Stars are indifferent to astronomy” irradia ya de por sí un sentimiento muy de directo, con temas inmediatos y fáciles de hacerse querer como “Clear eye clouded mind” o “Waiting for something”, con las que se estrenan. Pero son los acordes de “Happy Kid” los que arrancan las primeras taquicardias de mi corazón resacoso, con su calidez pero también con el regusto algo amargo que se esconde bajo esa sencilla y hermosa carta de presentación: “I’m just a happy kid, stuck wih the heart of a sad punk…

Intercaladas con los simpáticos comentarios de Caws y de Lorca ─el carismático bajista de las rastas cosecha nacional─ las nuevas canciones se combinan con otros sencillos de su discografía anterior. Casi 20 años en la carretera dan para mucho y a pesar de la gran cantidad de temazos que suenan en el Apolo ─Weightless, 80 windows (deliciosamente aderezada con la trompeta de Wenk), Hi-Speed Soul…─ es inevitable que otros queden fuera. Echo especialmente de menos las geniales versiones de Bill Fox y de Depeche Mode de su penúltimo disco “If I had a hi-fi”, que tiene tan sólo representación en manos de “Evolución” de Mercromina.

Estas pequeñas ausencias quedan compensadas con creces al sonar la maravillosa “See These Bones”: con su delicado inicio que te coge suavemente de la mano, su puente in crescendo que te la aprieta con gradual firmeza y su glorioso canon final que te arranca directamente a correr por esa ciudad salpicada de luces nocturnas de las que habla la canción. “Always love” aúna las voces de la audiencia en un solo canto exaltado y, ya en el segundo bis, la mordaz “Popular” y la siempre festiva “Blankest year”  se encargan de cerrar el concierto por todo lo alto.

Una fantástica velada de pop sin pretensiones en cuya sencillez y honestidad radica su fuerza. Si la fórmula funciona, no la cambies, y la de Nada Surf, con sus melodías mágicas, su puesta en escena cercana y su capacidad de despertar canturreos cómplices y sentimientos a flor de piel, funciona. Vaya si funciona.

Texto | Elisenda Hernández
Vídeos y captura principal | Imanmetal

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