[Crónica] Skunk Anansie + The Jezabels en Barcelona (Razzmatazz, 9 de noviembre de 2012)

Skunk Anansie + The Jezabels. Puro rock de los noventa apoyado en un contemporáneo y espacial rock alternativo de tendencias atmosféricas. Plato suculento donde los haya era el que se presentó ayer en una Sala Razzmatazz que recibió de buenas maneras a uno de los 2×1 más interesantes del panorama musical de este mes de noviembre.

El primer gran plato de la noche vino brindado por The Jezabels, sin duda alguna una de las sorpresas más agradables que hemos realizado en todos estos últimos meses en Binaural. «Prisoner» es un álbum de aquellos rotundamente dorados, en los que no hay piezas de relleno y en el que descubrimos un indie rock de corte monumental, de tendencias sónicas y voluptuosamente contundentes. Su directo es 3/4 de lo mismo. El carácter oscuro continúa ahí dentro, pero con piezas como ‘Try Colour’ o ‘Hurt Me’ uno aprecia una voluntad de sonar más crudos y rasgados que en estudio, dejando más de lado esa habilidad innata por crear un sonido afiladamente ambiental. Los graves de la batería de Nik Kaloper renosaron por toda la sala mientras que los punteos de la guitarra de Sam Lockwood recubrieron de sonido todos y cada uno de los poros de una Razzmatazz que se dejaba sorprender con el estilizado show que saben hilvanar los de Sydney. Lo mejor llegó con ‘Endless Summer’, un corte pop de tintes estratosféricos que presume de ser el mayor himno que el séquito de Hayley Mary ha realizado hasta la fecha.

Y por fin pasadas las nueve saltaron a la palestra los protagonistas de la noche. Dicen que las comparaciones son odiosas y a priori se podría temer que los propios Skunk Anansie se hubieran puesto las cosas difíciles al dejar el listón tan alto con el impecable concierto que dieron en esta misma sala el año pasado.

Pues bien, desde el trallazo inicial de “The Skank Heads”, Skin y los suyos entraron a matar, dejando claro que iban a pulverizar cualquier recuerdo nostálgico con la intensidad y la entrega del ahora. Con un setlist equilibrado en que se miró al presente con su nuevo disco (“I Will Break You”, “I Believe in You”, “Sad Sad Sad”, “I Hope you Get to Meet Your Hero”) y se alternaron con mucho ojo con todos los greatest hits que uno pudiera imaginar (grandes momentos de catársis colectivas los de “Charlie Big Potato”, “Weak”, “Secretly” y “Little Baby Swástica”), la guinda al pastel fueron la química intacta entre todos los miembros de la banda, y las infalibles voz y actitud de una Skin pletórica. Un concierto a la altura de la leyenda de la banda que cuenta con la que probablemente sea la mejor frontwoman del mundo.

Gran combinado de sensaciones las que vivimos en una de las noches más cálidas de este gélida temporada en la ciudad condal. Con los Skunks y The Jezabels, ¿quién iba a pensar que íbamos a salir perdiendo?.

Texto | Rosario López + Pablo Porcar
Fotos | Rosario López

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