Intimando con Mr E. Así debería llamarse la gira del nuevo disco de Eels, titulado elocuentemente ‘The Cautionary Tales of Mark Oliver Everett‘. Porque el exquisito artista de Virginia no ceja en su necesidad de reinventarse. Impregnado en esa eterna autocompasión producto de la tragicomedia griega que ha sido su paso por este mundo, Mark Oliver Everett avanza hacia la madurez musical plena con otro cambio de piel. Se ha transformado en un Burt Bacharach gamberro, desaliñado y de garganta incipientemente cavernosa. Igualmente cómodo con la eléctrica que al piano, más feliz en lo acogedor de un recinto tenuemente iluminado que en el sudor de los festivales, su nuevo show es como su último álbum: introspectivo, elegante y acogedor.
Esta faceta es la que el Señor E nos mostró ayer en Madrid dentro de la programación de los Veranos de Villa, que ya no son al aire libre pero al menos cambian el fresco nocturno por esa gozada que supone el Circo Price (casi lleno ) en cuanto a confort y acústica. El setlist, plagado de canciones del ‘The Cautionary Tales of Mark Oliver Everett’ y clásicos del mismo corte intimista, especialmente de su ‘Daisies of the Galaxy’, encajaba como un guante. Socarrón y carismático, Everett ya nos anunciaba lo que se venía: «¿Recordáis el concierto de Madrid del año pasado? ¡Fue muy divertido! Pues este no. No habrá rock, ni roll… Ni siquiera soft-rock. Llamémoslo, ‘easy listening’… En resumen, un coñazo». De esa manera se metía en el bolsillo a todo aquel que a buen seguro flipó cuando le vio arrancar con una particularísima versión del ‘When you wish upon a star’, la banda sonora de Pinocho. Con ese nuevo look de científico chiflado vestido para una boda, y sin la barba de Ángel del Infierno de su época Souljacker, el Señor E posee una sensibilidad exquisita aunque bromee llamando a sus medios tiempos «un coñazo».
Nadie le creyó. Se ha resguardado con músicos que matizan con una lap-steel aquí, una trompellá acá o unas campanas acullá, unas composiciones que traspasan epidermis y hueso hasta meterse en el tuétano. Para hablar del amor, en ‘I Like the way this is Going’ logra acariciarte el lacrimal con algo tan sencillo como el placer de ver la tele con tu pareja, o el desamor (esa genialidad que es ‘It’s a Motherfucker’), los fantasmas que te persiguen (‘Where I’m From’) o la necesidad de encarar el día a día (‘In the Morning’).
Que un tipo con tanto talento y tan maltratado por la vida (quien haya leído su autobiografía ‘Cosas que los nietos deberían saber’ sabe lo que digo) no haya desparramado aún sus sesos por la pared del salón, se puede considerar un logro. Si algo se puede extraer siempre de Mark Oliver Everett es una lección vital: al mal tiempo buena cara. Nos lo dijo a todos en ese exorcismo interno que es ‘Mistakes of the Youth’: «En los momentos finales, espero saber que intenté dar lo mejor que pude«. Y el público, progresivamente encandilado y ya embobado cuando a a Everett se le ocurrió bajar al patio de butacas al grito de «¡Dadme un abrazo!«, sufrió el flechazo definitivo con una delicada versión del ‘Can’t Help Fall In Love With You’ de Elvis. No eres el Rey, pero como para no darte amor, Señor E…
Texto | Carlos A. Forjanes
Fotos | Juan Rodríguez Talavera







1 comment
Conciertazo de Eels, muy íntimo como pedía el último disco.
Si queréis revivir el show pasaros por mi blog (http://goo.gl/BxNCG2).
Saludos!!